23/12/11

EL AMOR, LA COMPASIÓN Y LA BONDAD




EL AMOR, LA COMPASIÓN Y LA BONDAD
Así como el amor es el combustible del alma humana, la compasión es la energía que te permite perdonar a los demás y entrar en un estado de bondad, el estado espiritual natural que aparece cuando estás en sintonía con el amor interior. La bondad es la energía que expresa compasión en todas tus interacciones con los demás. Y en el corazón de la bondad se encuentra la serenidad.
El amor existe en todos nosotros y es nuestra conexión más profunda con los demás, pero el amor hay veces que está rodeado de miedo, y este se manifiesta bajo muchos aspectos, nos da miedo amar y ser amados; ser rechazados, abandonados y traicionados; confiar en alguien e intimar con él. A veces el miedo incluso nos empuja a fingir amar a otra persona, Pero aunque el amor este rodeado de todos estos temores, en el amor en sí mismo no hay miedo ni pretensión alguna, pues el amor no puede controlarse, y cuando amamos verdaderamente a alguien, este sentimiento nos conduce a la serenidad.
El amor dura para siempre. Cambia de dirección y, de vez en cuando, de forma. Crece y avanza, pero una vez has amado a alguien, ese amor siempre estará allí. Hay que tener el valor de aceptar el amor cuando llega a nuestra vida, y el amor siempre llega, no excluye a nadie. Lo mejor que puede ocurrirnos en la vida cotidiana es amar a alguien y ser correspondido.
Para iniciar el camino que lleva al amor, debes dejar que la bondad se manifieste en tu vida y compartirla con los demás. El amor desea ser ofrecido libremente y todos podemos ser amados y amar.
El amor puede surgir en muy distintas clases de relaciones; como el amor de pareja, el amor entre padres e hijos, el amor entre amigos y el amor espiritual. Al amar das vida al mundo y descubres de qué está hecho.
Los miedos que rodean al amor surgen porque este nos hace sentir vulnerables y a muchas personas les da miedo esta sensación. Sin embargo, temer el amor es temer a la vida, y temer la vida es temer el regalo que esta nos puede ofrecer. En cambio, cuando aceptas el amor, tu conocimiento aumenta, comprendes que estas conectado con  todo y el todo con tú propia esencia.

19/12/11

EL PERDON





EL PERDÓN
Cada vez que perdonas de veras a alguien, hay un poco más de bondad en el mundo. Para poder perdonar hay que ser valiente, conocerse a sí mismo, quererse y tener una mente serena.
La capacidad de perdonar es el atributo de aquellos que tienen fuerza interior. Aunque creas ser alguien que perdona, sólo será así cuando seas capaz de perdonar a la persona que te ha herido u ofendido profundamente.
 La vida es la aventura de perdonar a los demás, ya que el perdón cura todas las heridas, sea lo que sea lo que las haya causado. Aunque no siempre cure una relación, siempre cura tu vida.
En realidad, no importa si la persona que te ha herido se merece que la perdones. El perdón es un regalo que tú te ofreces a ti mismo, porque al perdonar te desprendes de la carga de dolor y amargura que llevabas a cuestas. Cuando perdonas, curas tus miedos y experimentas libertad y serenidad, el estado en el que reside la satisfacción. La satisfacción es una felicidad madura. No pretende nada, ni ninguna situación puede disimularla.
Si tu vida está afectada por alguien que se niega a perdonar o que es incapaz de pedir perdón, deséale lo mejor y deja que se vaya de tu vida, junto con su rabia.

LA INTEGRIDAD

 

LA INTEGRIDAD
Tu vida mejora solamente cuando te arriesgas, y el riesgo más autentico y difícil que puedes correr es ser sincero contigo mismo. Al serlo, eres integro, y esta cualidad es la acción directa del alma sobre el mundo, la integridad es la energía que subyace en el cambio y la energía del propio cambio.
Los cambios ejercen un enorme impacto emocional en la conciencia humana. Los pesimistas los ven como una amenaza, porque significa que las cosas pueden empeorar. En cambio, para los optimistas son estimulantes, porque quiere decir que las cosas pueden mejorar. Y para los que confían en sí mismos son inspiradores, pues los retos existen para mejorar las situaciones. La integridad es el honorable y elegante uso del cambio. Al ser integro contigo mismo, mientras todo cuanto te rodea cambia, afrontas los cambios sin despreciar tu conocimiento interior de aquello que es verdadero, ético y natural.
Cuando tu integridad se menoscaba, pierdes la conexión natural que mantienes con los demás y te aíslas, y cuanto más vives de ese modo, mas sigues buscando fuera aquello que sólo puedes encontrar dentro de ti.

LA AUTOESTIMA

LA  AUTOESTIMA     






Solemos creer que la autoestima tiene que ver con la confianza en uno mismo, con una actitud positiva o con ser capaz de seguir adelante cuando las cosas se ponen difíciles, pero todo esto no es más que una parte de la historia. La verdadera autoestima consiste en saber posicionarse en el lugar adecuado, de la forma adecuada,  en el momento adecuado. Esta habilidad no se basa en el ego ni en unas intenciones egoístas, sino en la conexión que mantienes con el amor que fluye armoniosamente con los ciclos naturales de la vida. A esta clase de sabia autoestima no le hace mella el miedo y te permite responsabilizarte de tus propios pensamientos, palabras y acciones. En lugar de ser una proyección del ego, es lo opuesto, el reconocimiento del alma y el efecto que ejerce en el mundo como una fuerza real.
Semejante autoestima constituye la cualidad sagrada de la vida aplicada a las situaciones cotidianas que vivimos. Todos tenemos esta clase de autoestima que nos conecta con todo el mundo, puedes sentirla en los demás simplemente cuando les abres tu corazón.

17/12/11

FRAGMENTOS DEL GUERRERO DE LA LUZ

Coelho – Fragmentos del guerrero de la luz.

El guerrero de la luz sabe perder.

Él no trata a la derrota como algo indiferente, usando frases tales como “Bien, esto no era tan importante” o “A decir verdad, yo no quería realmente esto”. Acepta la derrota como una derrota, sin intentar transformarla en victoria.

Amarga el dolor de las heridas, la indiferencia de los amigos, la soledad de la pérdida. En estos momentos se dice a sí mismo: “Luché por algo y no lo conseguí. Perdí mi primera batalla”.

Esta frase le da nuevas fuerzas. Él sabe que nadie gana siempre, y sabe distinguir sus aciertos de sus errores.

El guerrero da luz antes de que se la pidan.

Cuando ven esto, algunos compañeros comentan: “Quien necesita algo lo pide”.

Pero el guerrero sabe que existe mucha gente que no consigue – simplemente no consigue – pedir ayuda. A su lado existen personas cuyo corazón está tan frágil que comienzan a vivir amores enfermizos; tienen hambre de afecto, y vergüenza de demostrarlo.

El guerrero las reúne alrededor de la hoguera, cuenta historias, reparte su alimento, se embriaga junto con ellas. Al día siguiente, todos se sienten mejor.

Aquellos que miran la miseria con indiferencia son los más miserables.

El guerrero de la luz aprendió que Dios usa la soledad para enseñar la convivencia.

Usa la rabia para mostrar el infinito valor de la paz. Usa el tedio para resaltar la importancia de la aventura y del abandono.

Dios usa el silencio para enseñar sobre la responsabilidad de las palabras. Usa el cansancio para que se pueda comprender el valor del despertar. Usa la enfermedad para resaltar la bendición de la salud.

Dios usa el fuego para enseñar sobre el agua. Usa la tierra para que se comprenda el valor del aire. Usa la muerte para mostrar la importancia de la vida.

16/12/11

MEDITACIÓN PARA FUSIONARTE CON TU YO SUPERIOR





Meditación para encontrarte y fusionarte con tu Yo Superior:

1.   Cierra los ojos, respira lenta y profundamente varias  veces y conéctate con  la tierra.
2.   Direcciona el aura  unos 60 a 90 centímetros alrededor del cuerpo en todas las direcciones. Comprueba  los colores de los límites, realizando los cambios precisos si lo crees conveniente..
3.   Pide a tu Yo Superior que venga y se coloque delante de ti y te ayude a ver o sentir su forma.
4.   Cuando el Yo Superior se encuentre delante de ti, extiende las manos con las palmas hacia fuera e invita a tu Yo Superior a conectar contigo palma con palma.
5.   Permite que la energía de las manos del Yo Superior entre en tu cuerpo por las manos y los brazos  y llene el corazón. Después déjala inundar el corazón y  también el cuerpo. Esto tarda de dos a tres minutos.
6.   Cuando sientas la energía correr a través de ti, pregunta al Yo Superior si responde a algún nombre. Mantente a la escucha de la manera más relajada posible. Si después de un minuto no te da un nombre, ve al paso siguiente.
7.   Corta la conexión de manos y pide a tu Yo Superior que se coloque detrás para enlazar los chakras.
8.   Inspira a través del chakra de la coronilla y pide a tu Yo Superior un cordón de luz desde su coronilla hasta la tuya. Cuando sientas la conexión, sigue adelante.
9.   Inspira a través del centro de la parte posterior de la cabeza y pide a tu Yo Superior un cordón de luz desde su tercer ojo o sexto chakra hasta la parte posterior de tu tercer ojo. Cuando sientas la conexión, continúa con el siguiente paso.
10.Inspira a través de la parte posterior del cuello y pide a tu Yo Superior que te envíe un cordón de luz desde su chakra de la garganta hasta la parte posterior de dicho chakra. Cuando sientas la conexión, continúa.
11.Inspira a través de la parte posterior de tu chakra del corazón entre los omoplatos y pide a tu Yo Superior que mande un cordón de luz desde su chakra del corazón o cuarto chakra hasta la parte posterior de tu chakra del corazón. Cuando sientas la conexión, continúa.
12.Inspira a través de la zona de las costillas directamente opuesta al plexo solar y pide al Yo Superior que mande un cordón de luz desde la parte frontal de su plexo solar, o tercer chakra, hasta la parte posterior de tu plexo solar. Cuando sientas la conexión, continúa.
13.Inspira a través del sacro y pide al Yo Superior que te mande un cordón de luz desde su chakra sacro o segundo chakra hasta la parte posterior de tu chakra sacro. Cuando se produzca la conexión, continúa.
14.Inspira a través de la rabadilla y pide a tu Yo Superior que envíe un cordón de luz desde su chakra de la raíz o primer chakra hasta tu chakra de la raíz. Ahora siente el suave chorro u ola de energía moviéndose por tu cuerpo desde detrás hacia delante. Es tu Yo Superior fusionándose plenamente con tu cuerpo. Quizá te sientas más abierto, ligero, pacífico, alegre, lleno de amor o simplemente con una sensación general de bienestar. Relájate en este espacio el tiempo que desees, antes de avanzar al siguiente paso. Si hay alguna parte del cuerpo en la que parezca no darse la fusión, respira en esa área y relájala hasta que sientas el cambio de energía que se produce cuando el Yo Superior es capaz de fusionarse contigo en ese punto.
15.Pregunta a tu Yo Superior qué regalo le gustaría recibir de ti. Luego, dáselo. Si deseas una explicación sobre la trascendencia del regalo, pídesela ahora.
16.A continuación extiende las manos delante de ti y recibe un regalo de tu Yo Superior. Sostén el regalo, sintiendo la energía y míralo. Si quieres preguntar a tu Yo Superior qué significa el regalo, hazlo.
17.Cuando estés preparado, coloca el regalo en tu cuerpo o tu aura, donde creas que sea su sitio.
18.Pregunta al Yo Superior si tiene algo que comunicarte en este momento. Permanece relajado y receptivo, siente la conexión mientras esperas la respuesta. Puede que recibas un mensaje o tal vez no.
19.Cuando sientas que ha terminado di a tu Yo Superior que deseas estar permanentemente unido a él. Pídele que te ayude de alguna manera en la consecución de este objetivo. Dile que volverás a conectar pronto con él y pídele que se mantenga unido a ti cuanto sea posible, incluso cuando no estés meditando.
20.Sé consciente del aire que fluye en la habitación y que entra y sale por los orificios nasales. Luego hazte poco a poco consciente de tu entorno físico y abre despacio los ojos.
 Durante algunos momentos siente la conexión energética con tu Yo Superior con los ojos abiertos antes de volver a tu actividad diaria. Fíjate en lo centrado y sereno que estás. Mantente presente en tu actividad al pasar de un momento a otro para ayudarte a mantener la conexión